lunes, 15 de agosto de 2005
Mí sufrimiento, Mí dolor.
Cuando estas en medio de una guerra uno empieza a pensar en esas cosas que ninguna persona con el alma tranquila pensaría; cosas de esas que uno sabe que no debe de pensar por que le envenenan el alma y sin embargo al encontrarse en situaciones tan dramáticas como la mía lo hacen.
El otro día iba camino a la escuela cuando de repente un coche bomba hizo su letal tarea a unas cuantas calles de donde yo me encontraba, como era forzado mi paso por ese lugar para llegar a la escuela tuve que enfrentarme a la trágica escena. No les diré que vi sangre, ni les diré que vi muertos, mucho menos les diré que vi el llanto de hombres y mujeres por igual, pero si les diré que vi el cuerpo destrozado de un pequeño infante de no mas de 10 años justo delante de mis pies.
La escena no me provocó demasiado impacto, sabes, después de ver eso dos o tres veces a la semana uno se empieza a acostumbrar a ver niños, mujeres y soldados destazados o quemados en las calles.
Lo que yo pienso no le importa a nadie, ni tampoco es importante aunque me escuchara el país completo, solo soy como una voz mas en tumulto de cientos de voces que hablan al mismo tiempo, no puedo hacer nada y además me siento enormemente infeliz al estar en medio de un campo de batalla entre diplomáticos idiotas que no se deciden por sus destinos y solo nos fastidian a nosotros los que nada debemos pero que si tememos.
Después de un día habitual de muertos, sangre y una que otra sonrisa de las pocas personas que no estuvieron presentes en la tragedia solo me pregunto una cosa ¿Vale la pena morir así?
Creo que no me sentiría muy feliz si de repente estalla una mina mientras camino o que una bala perdida me perfore el cerebro sin siquiera saber quien fue el perro que disparó, así que he tomado la decisión de tomar un arma; un arma que no es difícil de conseguir en esta época, y la usare, pero no para combatir a mis enemigos, no la usare para defender a los míos, solo la usare para que en el momento en el que uno de esos "accidentes" de la guerra me tome y no me termine matando lo pueda hacer yo mismo con la hermosa pistola que tendré escondida entre mis ropas, la usare para enfrentar al sufrimiento y el dolor, mi sufrimiento, mi dolor.
El otro día iba camino a la escuela cuando de repente un coche bomba hizo su letal tarea a unas cuantas calles de donde yo me encontraba, como era forzado mi paso por ese lugar para llegar a la escuela tuve que enfrentarme a la trágica escena. No les diré que vi sangre, ni les diré que vi muertos, mucho menos les diré que vi el llanto de hombres y mujeres por igual, pero si les diré que vi el cuerpo destrozado de un pequeño infante de no mas de 10 años justo delante de mis pies.
La escena no me provocó demasiado impacto, sabes, después de ver eso dos o tres veces a la semana uno se empieza a acostumbrar a ver niños, mujeres y soldados destazados o quemados en las calles.
Lo que yo pienso no le importa a nadie, ni tampoco es importante aunque me escuchara el país completo, solo soy como una voz mas en tumulto de cientos de voces que hablan al mismo tiempo, no puedo hacer nada y además me siento enormemente infeliz al estar en medio de un campo de batalla entre diplomáticos idiotas que no se deciden por sus destinos y solo nos fastidian a nosotros los que nada debemos pero que si tememos.
Después de un día habitual de muertos, sangre y una que otra sonrisa de las pocas personas que no estuvieron presentes en la tragedia solo me pregunto una cosa ¿Vale la pena morir así?
Creo que no me sentiría muy feliz si de repente estalla una mina mientras camino o que una bala perdida me perfore el cerebro sin siquiera saber quien fue el perro que disparó, así que he tomado la decisión de tomar un arma; un arma que no es difícil de conseguir en esta época, y la usare, pero no para combatir a mis enemigos, no la usare para defender a los míos, solo la usare para que en el momento en el que uno de esos "accidentes" de la guerra me tome y no me termine matando lo pueda hacer yo mismo con la hermosa pistola que tendré escondida entre mis ropas, la usare para enfrentar al sufrimiento y el dolor, mi sufrimiento, mi dolor.

