miércoles, 20 de julio de 2005
Adiós problema. Hola botella de vino.
Después de una horrenda tormenta llegué a mi departamento totalmente empapado, con hambre y con tan solo dos cigarrillos en mi bolso decidí que esos dos pequeños pedazos de papel serian mi cena.
Me acerque a mi escritorio y encontré que tenia aun muchos pendientes por resolver así que me senté, fume uno de mis dos cigarrillos y mientras a la luz de un faro de la calle veía como se deshacía el humo decidí comenzar a trabajar.
Pasaron algunas horas de trabajo sin sentido ya que no podía concentrarme por la resaca que tenia de ayer y por el escándalo de los autos de la calle.
Ahora que he mencionado la resaca recuerdo el motivo de mi borrachera, una rubia voluptuosa que se hacia pasar por mi novia me había traicionado vilmente con un fracasado corredor de bolsa, los encontré mas juntos de lo acostumbrado cuando pase a curiosear en su trabajo así que solo me fui pensando en el tiempo desperdiciado en esa voluptuosa mujer.
Prendo mi segundo cigarrillo y sigilosamente camino por mi apartamento como si tuviera a alguien a quien despertar, sinceramente no importa pero mejor será caminar así para evitar tropezar con este escombro que tengo aquí. Me acabo de dar cuenta de que necesito a alguien que haga la limpieza mas seguido ya que acabo de pisar una caja de pizza de hace mas de 2 meses.
Algo dentro de mí me dice que me acerque a la ventana de mi habitación. Me acerco y a pesar de la lluvia logro divisar que mi voluptuosa pareja y ese maldito corredor de bolsa entran al bar de enfrente. No lo he pensado dos veces, saque mi pistola de su funda y verifique que estuviera cargada, ahora ellos tienen que hacer su parte, ellos tendrán que salir tarde o temprano y yo estaré ahí vigilando cada momento. Entreabierta mi ventada el sigiloso cañón de mi pistola apunta rápidamente a cada persona que sale del bar tambaleante y feliz sin darse cuenta que mi pistola puede escupir su letal carga volándoles la tapa del cerebro. Volteo a ver mi reloj y han pasado ya tres horas y media pero a mi me ha parecido como que ha pasado solo media hora, mi sed de venganza hace que esta espera se haga un dulce licor del cual no me canso de beber.
Llego la hora, sale el fracasado corredor de bolsa sosteniendo a mi voluptuosa ex pareja, mi pistola apuntó a uno y a otro sin decidirse a cual eliminar primero. La pistola empieza a quejarse por no disparar su despreciable bala y me lo hace saber con un destello de ira. Apunto con la precisión y calma que he aprendido con los años y le digo adiós a ese fracasado corredor de bolsa, recargo rápidamente y le vuelo la tapa de los sesos a la rubia voluptuosa.
Adiós a la pareja.
Adiós al rival.
Adiós hermosa y voluptuosa rubia y adiós fracasado economista.
Adiós tristeza.
Hola botella de vino.
Me acerque a mi escritorio y encontré que tenia aun muchos pendientes por resolver así que me senté, fume uno de mis dos cigarrillos y mientras a la luz de un faro de la calle veía como se deshacía el humo decidí comenzar a trabajar.
Pasaron algunas horas de trabajo sin sentido ya que no podía concentrarme por la resaca que tenia de ayer y por el escándalo de los autos de la calle.
Ahora que he mencionado la resaca recuerdo el motivo de mi borrachera, una rubia voluptuosa que se hacia pasar por mi novia me había traicionado vilmente con un fracasado corredor de bolsa, los encontré mas juntos de lo acostumbrado cuando pase a curiosear en su trabajo así que solo me fui pensando en el tiempo desperdiciado en esa voluptuosa mujer.
Prendo mi segundo cigarrillo y sigilosamente camino por mi apartamento como si tuviera a alguien a quien despertar, sinceramente no importa pero mejor será caminar así para evitar tropezar con este escombro que tengo aquí. Me acabo de dar cuenta de que necesito a alguien que haga la limpieza mas seguido ya que acabo de pisar una caja de pizza de hace mas de 2 meses.
Algo dentro de mí me dice que me acerque a la ventana de mi habitación. Me acerco y a pesar de la lluvia logro divisar que mi voluptuosa pareja y ese maldito corredor de bolsa entran al bar de enfrente. No lo he pensado dos veces, saque mi pistola de su funda y verifique que estuviera cargada, ahora ellos tienen que hacer su parte, ellos tendrán que salir tarde o temprano y yo estaré ahí vigilando cada momento. Entreabierta mi ventada el sigiloso cañón de mi pistola apunta rápidamente a cada persona que sale del bar tambaleante y feliz sin darse cuenta que mi pistola puede escupir su letal carga volándoles la tapa del cerebro. Volteo a ver mi reloj y han pasado ya tres horas y media pero a mi me ha parecido como que ha pasado solo media hora, mi sed de venganza hace que esta espera se haga un dulce licor del cual no me canso de beber.
Llego la hora, sale el fracasado corredor de bolsa sosteniendo a mi voluptuosa ex pareja, mi pistola apuntó a uno y a otro sin decidirse a cual eliminar primero. La pistola empieza a quejarse por no disparar su despreciable bala y me lo hace saber con un destello de ira. Apunto con la precisión y calma que he aprendido con los años y le digo adiós a ese fracasado corredor de bolsa, recargo rápidamente y le vuelo la tapa de los sesos a la rubia voluptuosa.
Adiós a la pareja.
Adiós al rival.
Adiós hermosa y voluptuosa rubia y adiós fracasado economista.
Adiós tristeza.
Hola botella de vino.
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Hola...hoy que hando tan triste y deprimida me tope co tu sitio....quiero decir tanto que no se por donde empezar....quiero emborracharme y perderme en el mar... eso quiero.

